“Circumdederunt me gemitus mortis.
Dolores inferni circumdederunt me.”
Esta breve antífona de maitines del Oficio de Difuntos del
ritual gregoriano, “Circumdederunt me”, con letra escogida del Salmo XVII, es
tranformada por Cristóbal de Morales en el memento más incontestablemente
perfecto de toda la historia de la música polifónica.
El juego de ecos y divergencias de las voces en un
contrapunto que aparenta fusión constante, el estático y solemne discurrir de
cada timbre falsamente canonizado con los otros, el exactísimo empleo de las
bordaduras, la pujante y elegante tensión del ámbito armónico… ofrecen una
plenitud expresiva que elevan a esta breve obra a cifra y epítome de todo el arte
polifónico sacro.
Hay que oírla una y otra vez. Una y otra vez.
No hay mejor y más serio regalo para la noche del Día de los
Muertos.
“Me envolvieron los lamentos de la muerte.
Los dolores del infierno me cercaron.”
Debería cerrar el Blog con esto.