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jueves, 13 de noviembre de 2014

Animalario nacionalista (VI)


A lo largo de la historia, los giros políticos de sesgo totalitario se han dado con mayorías más o menos claras o con apoyos numéricamente visibles. Sólo en Cataluña, oasis de ‘democracia’ circense y política trilera perteneciente a un país donde las leyes del Estado se retraen cual dama pusilánime ante olitas de playa, se proponen totalitarismos con minorías palpables.

El prusés este (nada que ver con el processus latino, por Dios), tirado de los pelos por un par de monjitas enloquecidas y unos calzonazos ¿políticos? de pesebre ruraloide que van detrás de esas mestresses  emborrachados de idiotez identitaria (‘maricón el último’), reclama, después del fiasco consultivo, una declaración unilateral de independencia. Eso tiene un nombre claro y distinto: golpe de estado. Golpe de estado con dos cojoncillos tamaño huevo de codorniz (contra la acomplejada democracia española, of course). Es un golpe ridículo y de vuelo gallináceo, como diría Josep Pla, pero no deja de ser una intentona. ¿Cuándo empezará a actuar la justicia para que los ciudadanos puedan decir que todos somos iguales ante la ley? Es que ha sonado el timbre y los matoncillos de la clase siguen jugando en el patio, oiga profe. Ché, hacen bien, ¡mientras puedan…!

lunes, 10 de noviembre de 2014

Animalario nacionalista (V). El parto de los montes.


Y en el día de la gran charada se cumplió aquello de... parturient montes, nascetur ridiculus mus.
La esquizofrenia nacionalista ve "un gran triunfo"en unos resultados excepcionalmente magros para un proceso de independencia. Estos resultados reflejan el apoyo de aproximadamente un tercio del censo que los mismos nacionalistas rupturistas se habían creado a su medida. En estos procesos se contempla la necesidad de que los votos favorables estén sobre el 70 % del censo.
Algo más de 1.800.000 de un total de 6.300.000 personas de ese censo imaginario y sin garantías -en el que con un poco de descuido podían votar hasta los animales de compañía- se decantaron por una separación de España, la postura que defendía el gobierno autonómico y sus adláteres. Ello supone el 29 % de los votantes. Se cumplieron las previsiones que, ¡desde hace años!, vienen postulando los más pesimistas con la opción independentista. Es lo que saldría más o menos en casi cualquier región de España y de Europa.

Pero nada, ¡"Un gran triunfo"! (¿?) Uno se pregunta entonces, ¿qué se puede hacer con este tipo de demencia y obcecación ideológica? De momento, sólo hay una respuesta y su puesta en práctica aún se está esperando… aplicar la ley. Las componendas negociadoras, a estas alturas y en estas ridículas condiciones, son la ruina de la democracia porque no la defienden sino que la debilitan. Pretender seguir con este proceso falsificado como condicionante político contra el Estado de Derecho es un ataque directo a la igualdad de los ciudadanos. ¿Se impondrá el delirio y la mentira o la sensatez y la justicia?


viernes, 7 de noviembre de 2014

Animalario nacionalista (IV)

No se lo pierdan. Aquí tenemos un clásico de la radio reciente. El asunto va, sobre todo, de política económica (la fiscalidad de las autonomías).
La divisa tan usada por el nacionalismo, “Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”, atribuida a Goebbels, ministro de propaganda del Reich alemán, es diluida como cagarruta en tormenta por la razón, el conocimiento y el sentido común.
La millonaria jefa de los publicistas nacionalistas (de la radio y televisión “públicas” catalanas) es puesta en humillante evidencia por Josep Borrell, político socialista, ex ministro de Obras Públicas y ex Presidente del Parlamento Europeo.
Las suaves maneras del político no evitan resaltar la indigencia mental de la profesional nacionalista:  






jueves, 6 de noviembre de 2014

Animalario nacionalista (III)


Cómo actúa la ideología nacionalista ante el hecho elemental de que un profesional del Derecho decida cumplir con su deber legal no acatando así sus exigencias:

"Societat Civil Catalana denuncia el acoso y hostigamiento de la Universitat de Girona hacia la prestigiosa catedrática, primera profesora de Derecho Civil en España, honoris causa de la citada universidad y miembro del Tribunal Constitucional, Encarna Roca i Trias.

Roca ha sufrido un linchamiento ideológico y mediático promovido por la Universitat de Girona por el simple hecho de ejercer su trabajo con absoluta profesionalidad y dentro del margen de la legalidad, al admitir a trámite -como el resto de los miembros del Tribunal Constitucional- los dos últimos recursos del Gobierno.

Societat Civil Catalana lamenta el uso torticero que el independentismo radical está haciendo de todos los ámbitos sociales, culturales y académicos en los que tiene presencia. El ámbito universitario es uno más. Y el caso que concierne a Roca i Trias -que ni tan solo ha obtenido el apoyo de la Generalitat- es un claro ejemplo, como días antes le ocurrió a Quim Brugué.

El simple hecho de plantear la retirada del doctorado honoris causa a la prestigiosa catedrática -por 77 de los 250 claustrales-  por el motivo planteado, es ya un hecho insólito en una democracia."
SCC

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Animalario nacionalista (II)

Juan Prim (1815-1870) fue una de las figuras militares y políticas más relevantes del s. XIX español.
Voluntario anticarlista, llegó a coronel en 1840. Al año siguiente fue diputado del Partido Progresista. Seis años más tarde logró la capitanía general de Puerto Rico y en 1855 la de Granada. Inmediatamente después se unió a la Unión Liberal de O’Donnell y a finales de la década de los cincuenta triunfó en el conflicto de Marruecos (por el que recibió el marquesado de los Castillejos por parte de la reina Isabel II). Tras otra campaña en México para forzar el pago de la deuda externa de ese país reingresó en el Partido Progresista, donde su figura ascendió al liderato. En la revolución del 68, tras los hechos del puente de Alcolea, el general Prim (sin mucho merecimiento, la verdad) fue aclamado en las calles de Madrid: 
“En el puente de Alcolea//la batalla ganó Prim//y por eso le aclamamos//en las calles de Madrid.” 
Seguidamente, y sin monarca, consiguió sacar una constitución monárquica y se encargó de buscar una nueva figura para la corona española en la persona de Amadeo I. Fue ministro de la Guerra y presidente del Consejo de Ministros. En 1870 sufrió un atentado que le costó la vida.

Pues bien, para conmemorar el bicentenario de su nacimiento, el simpático y dicharachero ayuntamiento de la ciudad que lo vio nacer, Reus, ha hecho esto de la izquierda:



Descomunal recorte que además provoca el ridículo desequilibrio del célebre cuadro original de Sans Cabot. Ni que decir tiene que el susodicho ayuntamiento es nacionalista.

Así se montan ‘su’ historia. Recorta y pega.

martes, 4 de noviembre de 2014

Animalario nacionalista (I)


Así han empezado a lo largo de la historia tantas y tantas desgracias colectivas. La cosa es que en Cataluña se ha ido creando año tras año un referente ideológico -que estalla ahora con toda su peligrosa antipolítica, y hay que recalcar el término: antipolítica; o sea, el ataque a la polis o conjunto de ciudadanos con capacidad de discusión y participación- vinculado originalmente al capricho personal de una oligarquía que ha sabido inocularlo a parte de una población bien dispuesta. Se identifica con instintos elementales como el de la autoridad absoluta del sentir individual catalizada por un colectivismo tan artificioso como grosero o con la ficción de una prístina integridad herida por el enemigo ‘exterior’… Fantasmagorías románticas y psicológicas pero con mucho poder de persuasión. Ninguno de estos presupuestos entra en liza dialéctica dentro del marco político realmente existente. No puede, y la prueba está en que las pocas veces que lo ha hecho ha quedado en ridícula evidencia. Es el tipo de narración que sólo puede vivir alimentándose de su propio reflejo y en contraposición con otras imágenes (esto es algo complejo y lo veremos en otros posts), pero no enfrentando criterios y exponiéndose abierta y limpiamente. En lenguaje fenomenológico sería una monotética, o sea una percepción simple, que no obstante quiere hacer ver que es compleja y que participa en el poliédrico debate político. Su apelación al diálogo es mera retórica (malintencionada), pues sabe que no puede resistir la dialéctica ya que ésta va contra su misma naturaleza.
Todo marco legal, o sea, político y, en este caso, democrático (la Constitución y el estado de derecho actual), queda suspendido en la general revocación de la realidad por una voluntad propulsada por la ilusión de poder; ilusión que cuando se dispara nadie sabe, ni los mismos depositarios, dónde puede ir a parar. Su mensaje: ‘vamos a hacer lo que nos de la gana y convertiremos este sentir en nuestra institución actuante si se mantiene el calor grupal’ (apoyado esto, claro, por una educación pervertida -destruida- con paciencia y medida [volveremos a ello], y unos medios de comunicación exclusivamente propagandísticos), es aparentemente liberador en una perspectiva de masas aun siendo todo lo contrario; cualquiera lo ve echando la vista atrás menos de un siglo a la historia de Europa. Pero aún funciona. Es, efectivamente, como una fiesta. Las oligarquías nacionalistas (¿hace falta decir corruptas aunque no hubieran desviado un euro, que no es el caso?) han hecho del “tú puedes” un lema íntimo que ha calado profundo en unas masas sin el más mínimo conocimiento político, las cuales después de décadas de (des)instrucción dirigida están preparadas para acatar la voz (hecha suya) del nuevo amo, al cual pueden ver incluso como transgresor en una sociedad (para esas masas ya despreciable) de pacto, orden y legalidad que, encima, para acabar de complicarlo un poco más, está cargada de casos de corrupción… “¡Oh, ese externo prosaicismo ofensivo de nuestra lírica y simpática pureza!!... ¿Ah, que estamos hundidos en la corrupción nosotros aún más?; bueno, pero es… ¡la nuestra!” Ahí está la “moral del pet”, calificación que hizo Josep Pla de todo nacionalismo.
El nacionalismo mecaniza entonces un súper poder permisivo  que subyuga a sus seguidores porque, sobre todo, los

desvincula de cualquier esfuerzo ético… Se puede llegar a una ausencia total de responsabilidad en la que el vivir político diario se convierta por mor de la ilusión en un ilimitado periodo vacacional y en una cuarentena de minoría de edad donde se acumularán irresponsabilidades, ilegalidades y actuaciones criminales sin consecuencias inmediatas de ningún tipo. Es la vocación por una farsa de exaltación colectiva y tribal de sesgo mafioso. Pero estos tipos de farsa se van llenando de componentes que pueden convertirla en tragedia.

sábado, 1 de noviembre de 2014

Un verano, y más, con Moby Dick (y XLVI).


“Sólo yo he podido escapar para contártelo.”

Ésta es la frase reiterativa de los mensajeros de las desgracias en el prólogo del Libro de Job.
Es la frase que preside el breve y abrupto epílogo de la novela de Melville.
El que cuenta las desgracias aquí es Ismael. Personaje que abre y cierra la tragedia, y en medio se difumina como un fantasma.
Ismael tiene la suerte de toparse bajo las aguas con el ataúd de Quequeeg, que emerge cual paradoja de entre toda la destrucción:

“(…) y ascendiendo con gran fuerza por su extraordinaria capacidad de flotación, emergió del Océano el ataúd-salvavidas, justamente a mi lado. Flotando sobre aquel ataúd estuve un día entero con su noche, sobre un suave y lúgubre golfo.”

¿Cómo se salvó el hijo pródigo al que le es dado retrasar su última hora?:

“(…) Al segundo día, un barco apareció, se fue acercando más, hasta que me recogió. Era el Rachel, que continuaba vagando, siempre a la búsqueda de los hijos perdidos, y encontraba ahora tan sólo a un huérfano.”

El epílogo es un mero trámite de rescate que nos recuerda el memorial que es la novela. Pero… ¿qué idea nos transmite el joven narrador flotando en un ataúd? No hay propiamente una doctrina del dolor, simplemente se nos anuncia que los vivos ya estamos casi muertos. La agónica lucha, el heroico e inútil gesto último, la acción denodada y la interpretación alegre y algo idiota de la verdad es lo que nos mantiene vivos, vigilantes y despiertos. Es una condena en marcha, pero todo lo demás es orfandad, frialdad, decaimiento, espera...  Melville y su revocación del Cristianismo. El autor escribió tras acabar la novela:
“He escrito un libro impío, pero me siento inmaculado como un cordero.”

Inmaculado, acaso porque escribió desde el desbordado sentimiento de una inocencia insumisa que rehúsa a Dios. Impío porque erige una guía de todas las caídas para perder la fe.

Para Melville sólo hay huérfanos. Sin redención.