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sábado, 8 de octubre de 2016

Glenn Gould en el país de los soviets

Este documental muestra lo importante que fue la visita de Glenn Gould a la URSS; un pianista que prácticamente nadie conocía detrás del Telón de Acero antes de su llegada.

Era curioso el interés de Gould por lo que él mismo llamaba “energía creativa del alma rusa a pesar de la absurda censura artística”, pero al parecer lo que necesitaban los vigilados creadores soviéticos era la insuperable potencia con la que interpretaba Gould a Bach o su apasionada visión de los autores de la contemporánea escuela de Viena para destaponar ese alma y liberarla un poco más de sus miedos. 

Una de las autoridades del Conservatorio de San Petersburgo, testigo directo de uno de sus conciertos afirma: “modificó nuestro espíritu y nuestra consciencia de la música”.

Según todo lo que cuenta el documental, podríamos decir que Gould fue el hombre que, en tan solo unos días, gracias a su genio, autenticidad, sinceridad, entrega y total falta de afectación empezó a cambiar la estética musical en el país de los soviets.

La figura de Gould sigue creciendo en el tiempo.




miércoles, 18 de junio de 2014

Richard Strauss. Adorno, Gould.

Este mes se cumplen 150 años del nacimiento de Richard Strauss. Ya hablé en este blog de su maravilloso lied Morgen.  Ahora sólo vamos a celebrar esta efeméride con el intenso comentario y la apasionada ilustración musical que hace Glenn Gould de los Lieder de Ofelia. Veremos lo que vale una inteligencia viva y sintiente que sabe de lo que habla y que desvela su gusto y su vivencia sobre eso de lo que habla. Es interesante compararla a la de un intelectual como Adorno, que sólo supo vilipendiar a este genio creador con aburridas ideas cristalizadas en el abrevadero tedioso de la supuesta alta Cultura, el zeitgeist y la ideología artística.

Mientras que el santón cultural acabó haciendo el ridículo con su politizada cháchara supuestamente antielitista, Glenn Gould nos sumerge en un instante en el fascinante universo estético-psicológico de Strauss:

                               https://www.youtube.com/watch?v=AdUHOeOQ42o

viernes, 31 de enero de 2014

El Arte de la Fuga. Lo abstracto concreto.



Hay músicas que no tienen demasiada fortuna entre los aficionados debido a su llamado “alto nivel de abstracción”.

Pero son precisamente algunas de esas músicas tan altamente abstractas las que deberían ser reconocidas como las músicas más estrictamente concretas de toda la inconmensurable colección de obras musicales occidentales.

Uno de los ejemplos más altos es, naturalmente, la música de J.S. Bach. Y una de las obras que mejor representa esto es, claro, el Arte de la fuga. Y, aún más, dentro del Arte de la fuga el contrapunto 9.

¿Abstracta o concreta? Las dos cosas, sin duda. ¿Por qué es abstracta? Porque no remite a nada más que a sí misma. ¿Por qué es concreta? Porque no remite a nada más que a sí misma. Es correcto, no es una broma.
La ‘ventaja’ evidente de la música sobre las demás artes es su estricta formalidad irreferencial. De hecho, toda es abstracta.
Pero la especial abstracción de esta música de Bach es su precisa relación aritmética desde el primer hasta el último compás. Es una fuga y está claro que una fuga se desarrolla a partir de la exposición de un sujeto que vuelve y vuelve transfigurado según las transformaciones previas que van teniendo lugar. Así, la referencia de esta música es ella misma, pero de una manera especialmente extrema en este caso por ajustada, rigorista e implacable. En Bach ese rigor es máximo y, además, de una feracidad milagrosa. Por eso se dice que su música es la verdadera melodía infinita que podría no tener fin. Acaba sólo porque hay que descansar y hay que dormir y comer, y al final uno se muere.
Esta fuga, cuyo sujeto ascendente y descendente presenta una sequedad inauditamente tensa, de naturaleza casi agónica, se va envolviendo sobre sí misma con una decisión tan definitiva y obsesionante que su saturado nivel de concreción no puede ser mayor, a pesar de que la fatigosa exigencia de audición nos lleve a declarar que, sí, es una música muy “abstracta”. 
Pero hay algo más. Cuando uno empieza a familiarizarse y a comprender la perfección de esta realidad paralela y se ve abducido por su pureza aislada es cuando la abstracción se revela como verdadera emoción. 


 


viernes, 14 de diciembre de 2012

Gould sobre Richter


Tras una introducción en la que describe dos tipologías fundamentales de intérpretes, Gould resume en pocas palabras el poder interpretativo de Sviatoslav Richter y la manera de hacer suyas y transfigurar ciertas obras trascendiendo la relación técnico-mecánica con el piano.
Uno de los casos más notables, según el canadiense, era el de la sonata en G mayor D. 894 de Schubert, la que parcialmente ilustra este vídeo.

Las sonatas para piano de Schubert dejaron de interpretarse durante mucho tiempo tras la muerte del compositor. Hasta casi mediados del s. XX no volvieron a interpretarse regularmente. Entre otras consideraciones había un problema de sentido. Conseguir la cohesión precisa para otorgar sentido unitario a las sonatas maduras de Schubert es un problema que sólo los más grandes resuelven. Sviatoslav Richter fue el que dio la lección, hasta ahora, definitiva.
En el vídeo, aun momentáneamente, se observa la lentitud parsimoniosa, premeditada, del ruso y se aprecia ese sonido delicado pero pleno y cargado de reflexiva intención en el que cada acorde se deja resonar y absorbe al siguiente de manera que se despliega, paso a paso, una fascinante perspectiva de significado musical.