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sábado, 7 de febrero de 2015

Mayorías y minorías


Ante la actual obsesión política por el número, las mayorías, los apoyos ciegos, los grupos de fuerza, las manifestaciones, las encuestas, los porcentajes y, en fin, la sustitución de la reflexión por la masificación habría que ir al origen de la democracia contemporánea y recordar palabras como éstas de Thomas Jefferson en su discurso como presidente electo:

“ (…)Todos tendrán en mente el sagrado principio de que si bien ha de prevalecer siempre la voluntad de la mayoría, esa voluntad ha de ser razonable para ser legítima, pues la minoría posee derechos iguales, que leyes iguales deben proteger, y violar esto sería opresión.”


El vínculo de la legitimidad política no con números ni cantidades, sino con razonabilidad y respeto a la igualdad jurídica de todos los ciudadanos acaso conseguiría unos grados de confianza y rebajamiento de la tensión entre la población que hoy, con la actual propaganda política de partidos, parecen imposibles de alcanzar.

lunes, 2 de febrero de 2015

Tauroética



La buena tauromaquia es exhibición del valor cifrada en un control de sí tan extremo y en el dominio de un arte tan preciso que permite enfrentarse a la muerte sin temblor e incluso, a ritmo de pasodoble, con alegría. Casi nada. De ahí su vínculo con la ética. De ahí el error de su prohibición.

viernes, 30 de enero de 2015

Kubrick, la canción popular, el genio soviético y la Kidman.

Una de las virtudes de Stanley Kubrick fue asociar imágenes poderosas a una música clásica de primerísima calidad (o viceversa) y de paso convertir esa música en un superpopular hit. Así, un duelo a pistola en un granero con una zarabanda de Haendel; las peripecias de unos brutales gamberros con una obertura de Rossini o con la novena de Beethoven; el movimiento de unas naves espaciales con el vals vienés más célebre del mundo; la salida del sol tras un monolito con la introducción del poema sinfónico asociado a Nietzsche, etc. Todo eso es soberbio. Sin embargo, en su última película, Eyes wide shut (en su mejor traducción: Ojos cerrados como platos) el cineasta fue a rebuscar un híbrido moderno entre clásico, jazzístico y baile de salón. Encontró a Schostakovich y una de sus músicas más irónicas y aparentemente ligeras (Schostakovich nunca era ligero): el vals-2 de su Suite de jazz para orquesta variada. ¿Y de dónde sacó el músico soviético la melodía? Pues, como es más que evidente, de la canción popular española “Yo te daré, te daré niña hermosa…”, cantada y tocada desde el siglo XIX por bandas, charangas, tunos y otra gente de mal vivir y llevada a la URSS por niños y jóvenes exiliados. El compositor recoge, copia y convierte en oro ese deje decadente, pueblerino y un tanto morboso de la canción.
Ahhh, ¿y con qué imágenes asocia Kubrick este vals?... Pues con el fugaz instante -primera imagen de la película- en que una Nicole Kidman en su mejor momento deja caer desmayadamente el vestido para descubrirnos su desnudez trasera sin quitarse los zapatos de tacón. El culo de la Kidman como una Venus calipigia. Una visión ideal.

Desde el largometraje, ese culo, el jazz-vals de Shostakovich y la canción “Yo te daré…” han quedado indisolublemente fundidos en la memoria de miles y miles de cinéfilos y melómanos.


martes, 27 de enero de 2015

El mito del maldito

La celebérrima Rumble Fish (La ley de la calle).
Un padre destruido por el desamor y el alcohol, un hijo pequeño tan noble como ingenuo, y el hermano mayor como héroe trágico y centro del drama. La lucidez del padre, la locuacidad ignara del hijo pequeño y el silencio introspectivo del mayor.
Esta escena íntima familiar (excelente escena de rostros) nos dice que es mejor ser mediocre y no tener ningún talento en una situación de marginalidad porque un talento no encauzado sólo puede llevar a la incomprensión, a una cruel infelicidad y a la autodestrucción. (Toda la película gira en torno a eso.)

La escena es magnífica. ¡Pero!... Pero, ay, esa sensación de romántica impostura y poca autenticidad que transmite al cabo. Nos capta y luego nos aparta. Es algo que ocurre en muchas escenas y aun películas enteras del virtuoso F. F. Coppola… No encontrar el fiel entre la realidad y el sueño; entre la certeza y lo irreal. Quizá lo quería así y así hizo su cine. Pero qué lástima que este hombre no se haya dedicado más al cine puramente fantástico.





sábado, 24 de enero de 2015

Animalario nacionalista (IX). Pla y Pujol.



Mientras vulgares (pero poderosos) políticos de partido y comentaristas (muy respetados) de tres al cuarto de casi toda España intentaban ponderar las virtudes políticas del gran timonel de la tribu nacionalista catalana Jordi Pujol, Josep Pla avisaba clarividente en un apunte publicado en el libro Notes del capvesprol sobre su auténtica naturaleza (traduzco):

“(…) En un momento determinado, Josep Vergés, con todo su derecho, vendió Destino a un milhombres de gran ambición política llamado Jordi Pujol, de la Banca Catalana. Este hombre, riquísimo, que primero propugnó en este país la implantación del socialismo sueco -en este país los suecos son escasos- y después ha demostrado tener una ambición desmesurada y pública propia del típico político ignorante, prohibió la publicación de un artículo mío sobre Portugal, que ha hecho la revolución más bestia e ignara de Europa en este siglo. Ante este hecho, tengo el gusto de comunicarles que abandoné la revista con la máxima satisfacción –la satisfacción que proviene, en este caso, de la exactitud de mis artículos sobre este pobre y hoy arruinado país de Portugal, ruina producida por los admiradores que Jordi Pujol tenía allí (…)”

Vuelvo a recordar que Josep Pla, el más importante prosista en catalán y el más grande conocedor de la Cataluña contemporánea, está desterrado de los planes de estudio en Cataluña.

¿Que no ha habido y hay censura en Cataluña?... Vinga, no foteu!