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domingo, 5 de julio de 2020

La amistad en El Quijote (I)


Que vayan leyendo esto los salvajes que pintaron una estatua de Cervantes en San Francisco...

En el capítulo XIII de la segunda parte de El Quijote tiene lugar una conversación entre Sancho Panza y el escudero del llamado Caballero del Bosque, el cual sirviente se queja a Sancho de la mala vida que es trabajar para unos dementes, pero pronto reacciona Sancho para defender a su amo y es ese momento, para mí, uno de los más tiernos y sentidos de toda la obra en el amor sincero del hombre sencillo a su señor, y no tanto eso, sino del reconocimiento de la debilidad del aparentemente fuerte por parte del aparentemente débil y temeroso. Una de las más bellas declaraciones de amistad jamás escritas.
Es cuando el escudero quejoso le dice a Sancho:

“(…) Mi amo es tonto pero valiente -respondió el del bosque- y más bellaco que tonto y que valiente”

Y entonces Sancho le replica:

“Eso no es el mío (…), digo, que no tiene nada de bellaco, antes tiene una alma como un cántaro: no sabe hacer mal a nadie, sino bien a todos, ni tiene malicia alguna; un niño le hará entender que es de noche en la mitad del día, y por esa sencillez le quiero como a las telas de mi corazón, y no me amaño a dejarle, por más disparates que haga.”

La ironía y el sarcasmo de Cervantes siempre quedan sobrepujados por la más alta nobleza de bien.

sábado, 27 de junio de 2020

RESPECT HISPANIC HERITAGE


El Hispanic Council reacciona ante la barbarie destructora norteamericana, aun suavemente, con argumentos genéricos que todo el mundo debería conocer... Luego ya os ponéis a estudiar si acaso para desarrollar esto... ¿Vale, vándalos manipulados?:
"Diez motivos para reivindicar la herencia cultural hispana de EEUU
 1. La historia de EEUU no puede entenderse sin la aportación hispana. Más de 500 años de presencia hispana han generado un legado imborrable que forma parte de la identidad actual de EEUU.
2. España fue el país que más protegió a los nativos americanos. Es innegable que hubo excesos y violencia, que las autoridades españolas persiguieron y condenaron, pero España fue el primer país, desde 1512, que impulsó leyes que protegían a los nativos, que tuvieron los mismos derechos y deberes que todos los españoles.
3. El mestizaje, clave en el desarrollo de la cultura hispana. A diferencia de otros países, si algo diferenció el modelo español en América fue la política de integración y mestizaje.
4. Muchas ciudades de EEUU tienen un origen hispano. Ciudades como Los Ángeles, San Diego, San Antonio o San Francisco no se pueden concebir sin su rico legado cultural hispano, esenciales para entender su historia y su identidad.
5. La herencia hispana está presente en los símbolos de EEUU. Las banderas de muchos estados y ciudades, así como sus escudos, tienen su origen en el legado español e hispano del país, en los que puede verse claramente su herencia hispana.
6. Del dólar a los cowboys. Elementos esenciales de la cultura de EEUU tienen un origen hispano, lo que muestra la estrecha relación entre ambos países.
7. El español es hoy la segunda lengua más hablada de EEUU. El español fue el primer idioma no nativo hablado en territorio estadounidense, desde la llegada de Ponce de León a Florida en 1513. Desde entonces, ha sido hablado de generación en generación por millones de personas en Estados Unidos.
8. España y los hispanos jugaron un papel esencial en la independencia de EEUU. Personajes españoles como Bernardo de Gálvez, Fernando de Leyba o Diego de Gardoqui contribuyeron de forma esencial a la independencia de EEUU, así como miles de soldados hispanos.
9. Juzgar la historia con los parámetros sociales y culturales actuales es un error. Cada época tiene sus contextos sociales, culturales y éticos que es necesario conocer para valorar el pasado de manera justa. El no hacerlo así nos lleva a la manipulación histórica.
10. La aportación de España a América merece la pena ser reivindicada por todo el legado cultural, social, lingüístico, institucional y demográfico que generó. España, con sus luces y sombras, promovió la cultura hispana que hoy forma parte de las señas de identidad de millones de personas a ambos lados del Atlántico."

viernes, 27 de marzo de 2020

Y de pronto… la realidad.



Cuando irrumpe esa bestia que podemos llamar vida, realidad, realidad de la vida… se desvanecen rápido todos los fantasmas y relatos que nos construimos para engañarnos, y no digamos los relatos ideológicos de última hora que se inventan los partidos y grupos adláteres que viven de fantasías y manipulaciones.
Por ejemplo; la aparición de un virus con el que se han desconcertado todos los poderes políticos parece que ha eliminado de un plumazo la imposición de la lengua de género. Un partido que se metió en el poder (a pesar de sus relativamente escasos electores) hablando siempre en femenino quiso dar muy serio un mensaje general en plena crisis sanitaria con el lema “Este virus lo pararemos unidos.” Ya no son “Unidas podemos”. 
El principio de realidad no admite zarandanjas. 
“Mire mi señor don Quijote que no son gigantes, sino molinos…”
Por eso El Quijote sigue siendo la obra de ficción más importante para la vida real. 

miércoles, 15 de enero de 2020

Scruton



Hace unos días murió Roger Scruton, uno de los ensayistas más sustanciosos y elegantes del llamado pensamiento conservador occidental. Sus escritos están atravesados por una sabia sensatez y sentido del humor nada habituales entre los llamados intelectuales. Era un pensador (aceptemos esta palabra) a la manera clásica. Y tenía la facultad de dejar en evidencia y a menudo en ridículo las urgencias del pensamiento revolucionario.
En el capítulo “La falacia de la utopía” del libro nada pesimista Usos del pesimismo, por ejemplo, hay montones de ideas políticas básicas que se deberían enseñar en los centros de estudio a todos los niveles. Una:

“(…) La solución para los conflictos humanos se descubre caso a caso, y se adopta de casos de precedentes, de las costumbres y de las leyes. La solución no se ajusta a un plan, un esquema o una utopía. La solución es el resultado de una miríada de acuerdos y negociaciones que han sido preservadas en la ley y las costumbres. Rara vez vemos las soluciones de antemano, sino que se van acumulando mientras dialogamos y negociamos. La solución es un logro de la actitud del nosotros, que se despliega gracias a las reglas del entendimiento mutuo. Y es precisamente este depósito, que está vivo en las costumbres y en las instituciones, lo que los utópicos pretenden destruir.”

La inteligencia del sentido común y del conocimiento de la realidad contra la inteligencia del prejuicio y de la ideología.
Pero es que, además, Scruton escribió un libro para buenos bebedores. Un libro filosófico sobre el vino, Bebo, luego existo. Eso también merece un brindis en su memoria. Voy a abrir una botella.

martes, 24 de diciembre de 2019

A ti por siempre



A la memoria de un verdadero hombre; mi padre:


“Las esperanzas cortesanas
prisiones son do el ambicioso muere 
y donde al más activo nacen canas; 

el que no las limare o las rompiere
ni el nombre de varón ha merecido, 
ni subir al honor que pretendiere (…)

El ánimo plebeyo y abatido 
elija en sus intentos temeroso 
primero estar suspenso que caído; 

que el corazón entero y generoso
al caso adverso inclinará la frente 
antes que la rodilla al poderoso.

Más triunfos, más coronas dio al prudente 
que supo retirarse, la fortuna, 
que al que esperó obstinada y locamente (…)

Un ángulo me basta entre mis lares,
un libro y un amigo, un sueño breve,
que no perturben deudas ni pesares (…)

Así, me enseña descubierta 
su esencia la verdad, y mi albedrío 
con ella se compone y se concierta (…)

¿Es, por ventura, menos poderosa
que el vicio la verdad? ¿O menos fuerte? 
No la arguyas de flaca y temerosa (…)

Ya, dulce hijo, huyo y me retiro 
de cuanto simple amé: rompí los lazos; 
ven y sabrás al alto fin que aspiro 
antes que el tiempo muera en nuestros brazos.”

(Andrés F. de Andrada)

domingo, 14 de julio de 2019

Sin contenidos


Cada vez hay menos dudas de que nuestras democracias posmodernas progresistas y progresadas (esto no tiene nada que ver con izquierda o derecha puesto que todo es progresismo; nadie en política reflexiona y valora el pasado) necesitan una educación que promueva el entretenimiento cultural-emocional y no la crítica mediante el conocimiento para extender (aún no sabemos hasta qué nivel cuantitativo) una ignorancia que mantenga este tipo de régimen exhibido en la gestión de un debate estéril perpetuo (la televisión y la libre efusión de ideas del “pueblo” es un paradigma de nuestra actual caverna platónica), incapaz de dar salida ni solución a los problemas reales, dado que una sagrada y por tanto intocable tolerancia sobre todo y todos se encarga de igualar y perpetuar los conflictos, aparentando, de paso, participación y libertad. 
Con una educación vaciada de contenidos nada hay que temer de los educandos que la han recibido. Tendrán toda la libertad de expresión que deseen porque nada problemático, pertinente o incómodo serán capaces de expresar contra el poder ni sobre ningún fenómeno complejo del mundo real. A lo sumo, emitirán quejas acerca de su situación personal en la vida y exigirán atenciones y derechos (o sea, terapia y protección) a los solícitos padres, educadores, médicos y administradores de turno, los cuales los atenderán complacidos en nombre del progresismo, la tolerancia, la solidaridad o cualquier otro mito contemporáneo. 
Quién les iba a decir a los jóvenes rebeldes de antaño, los del final de la Dictadura y de la Transición, por ejemplo, que las democracias iban a vaciar progresivamente de sustancia los sistemas educativos para sustituirlos por una pedagogía cuyo símbolo mágico es el sintagma duplicador “aprender a aprender”, un recuerdo (en esta nueva versión, debilitado) del pragmatismo metodológico norteamericano de acciones prácticas orientadas a la formación empresarial. Aún más, quién les iba a decir a esos jóvenes rebeldes que lo harían ellos. 
¿Para eso pedían más libertad?, ¿para ‘aprender a aprender’… nada, en una algarabía de educación asistencial que algunos ya quieren como obligatoria hasta la mayoría de edad? Olvidaron que la libertad es la peor trampa para el que no sabe. Más caverna platónica. 
Quizás no habían leído aún los diálogos de Platón. Ni de ningún otro. Pero es que ni siquiera era imprescindible leer a nadie. Había que mirar alrededor, y mirar hacia abajo, mirar el suelo, mirar la realidad. Eran inocentes. Entusiastas. Crédulos. Tenían fe; buena o mala, da lo mismo. Tenían ideología. 
¿Qué armas conceptuales poseerán hoy y mañana los jóvenes para entender y acaso luchar contra la nueva caverna web globalizada y las poderosas sombras de sus televisores, teléfonos, ipads, ordenadores, etc, que tan bien manejan?

domingo, 2 de junio de 2019

Tiempo y arquitectura

Las condiciones de vida de la Edad Media eran durísimas en comparación con las nuestras, sin duda. Pero a nosotros la pérdida de la trascendencia y la sustitución de los dioses antiguos por otros seculares nos ha traído el monstruo de una arquitectura contemporánea sin tradición ni belleza en la que tienen que vivir y morir grandes masas de población.
Casi cualquier ruina medieval realizada por humildes artesanos anónimos inflige una humillante lección de dignidad estética a los habitáculos-colmena acaso premiados por el mundo académico. 





domingo, 26 de mayo de 2019

Sobre el "Protágoras". Gustavo Bueno (XIII).


Acerca de los sofistas de la educación pretendidamente científica sobre los que se discute en el Protágoras platónico, que son también todos aquellos que se lucran explotando la inseguridad de las personas o queriendo mostrarles un camino hacia su “realización personal” o hacia un supuesto “yo” perfeccionado y preexistente no se sabe dónde… escribe Gustavo Bueno:

“(…) El gran sofisma que Platón nos ha denunciado en el Protágoras creemos, que en sustancia es éste: el de quienes estiman que es lícito apoyarse en la evidencia axiomática de que el hombre sólo es hombre por la educación, para justificar la profesión del sofista como «científico de la educación», como maestro de humanidad y de sus virtudes más genuinas (la libertad, la formación, la creatividad, la personalidad, la realización de la propia mismidad).
Por supuesto, ni Sócrates ni Platón, a pesar de su implacable análisis, han podido acabar con los sofistas, en su sentido más estricto, ni es posible acabar con ellos, como tampoco la medicina puede acabar con las enfermedades. Tan sólo es posible intentar «mantenerles a raya». Pero los sofistas se reproducirán siempre, precisamente porque la multitud y los gobiernos necesitan estos científicos de la personalidad, estos maestros de la virtud. Por ello, tampoco negamos a los sofistas su «función social». En la Edad Media, por ejemplo, la función de los sofistas ha sido desempeñada por el clero, es decir, por un conjunto de «curas de almas» encargados de edificar a los individuos, de elevarles desde su estado natural (de pecado, de indefensión) hasta su estado sobrenatural. Pero en nuestro siglo, cuando el clero de diferentes confesiones va perdiendo su poder –no ya, en modo alguno, cuantitativamente, pero sí cualitativamente, ante las extensas capas sociales ilustradas por una educación científica– los sofistas renacen bajo formas nuevas. ¿Podemos identificarlos?. Con toda seguridad, porque estos nuevos sofistas son ahora los que se autodenominan «científicos de la educación», o bien aquéllos que siguen definiendo a la educación, al modo de Protágoras, como «el proceso de convertirse en persona» (Roger) o como la «educación liberadora» cuyo objetivo fuese la «concientización», el «hombre como sujeto», &c., &c. Lo que hace siglos fueron los sacerdotes son, pues, hoy, los pedagogos científicos (y, por motivos similares, los psicoanalistas, y tantos psicólogos). No desconfiamos del todo en que, después de meditar el Protágoras platónico, pudiera decir más de un científico de la educación, en la España de 1980, lo que González Dávila decía en la España de 1780: «Sacerdote soy, confieso que somos más de los que son menester». Porque son las llamadas «ciencias de la educación» indudablemente la versión que en nuestro siglo o encarna mejor a la sofística que Sócrates ataca en el Protágoras. Puesto que no siendo ciencia en modo alguno se presentan corno tales. Por nuestra parte, no criticamos la posibilidad de tratar científicamente amplias cuestiones relativas al aprendizaje, a la instrucción en virtudes positivas (las de Ortágoras, las de Fidias). Nos dirigimos contra la pretensión de un tratamiento global de la Educación (Skinner), de un tratamiento científico de la formación científica de la personalidad (las virtudes de Hermes) corno «tarea integradora en la educación humana del hombre» (Sucholdosky). Porque este tratamiento global, el de las ciencias de la Educación, precisamente por serlo, no puede ser científico, sino filosófico. Y es pura propaganda gremial el presentar planes generales de educación, metodologías pedagógicas globales, como algo «científicamente fundado»: las relaciones entre las diversas ciencias del aprendizaje, si las hay, no pueden ser científicas. Y, sin embargo, los nuevos sofistas, logran convencer a los estados y a los ciudadanos de su importancia y obtienen asignaciones económicas que, si distribuidas por cada científico de la Educación, no suelen alcanzar en general a las cien minas, en conjunto constituyen sumas muy superiores a las que podría obtener Fidias «y diez escultores más». No pretendemos aquí, pues, devaluar todo aquello de lo que se ocupan las ciencias de la educación, porque sin duda, ellas arrastran funciones más o menos oscuras, pero que son necesarias. Pero al arrogarse la función de «ciencias» se hinchan, se envanecen y desvían constantemente de sus fines sociales (acaso enseñar la mnemotecnia, y no la creatividad; acaso enseñar el lenguaje escrito, y no la capacidad de hablar; acaso enseñar la gimnasia y la danza y no la expresividad). Pero mediante su presentación como científicos, engañan a los poderes públicos, y a las familias, es decir, se convierten en sofistas, prometiendo, por ejemplo, mediante el cultivo de la libre creatividad o la expresividad corporal espontánea, [84] la auto-realización de la personalidad misma del individuo (cuando ya sería bastante que se atuviesen a enseñar la flauta como Ortágoras de Tebas o la pintura como Zeuxis). Y lo que ocurre es que, al arrogarse la función del maestro de la personalidad, no sólo se confunden y se desorientan, sino que producen daños irreparables a sus discípulos, sin perjuicio de lo cual, se atreven a percibir grandes sumas de dinero.”

lunes, 20 de mayo de 2019

"L'auca del senyor Esteve." Una lección.



Josep Pla ponderaba las grises virtudes del señor Esteve (protagonista de la célebre obra de Santiago Rusiñol L’auca del señor Esteve) de la siguiente manera:

“El señor Esteve es un patán, un poco ramplón, vulgarísimo, pero paga religiosamente sus deudas y hace honor a sus compromisos. No es juerguista, ni chismoso, no es un aprovechado, ni una persona que acostumbre a dar gato por liebre. Es vulgar, pero serio. Es insignificante, pero positivo. No es genial, pero sí eficaz… Sobre el señor Esteve y todos los señores Esteve que pueblan la tierra se ha construido ese poco de libertad que puede conseguirse en este mundo; ese trocito de tolerancia que hace posible la existencia humana, los progresos obtenidos y el bienestar que este país -y el resto- ha dado de sí.”

¿Dónde están hoy los buenos señores Esteve? Que vuelvan, por favor.

sábado, 4 de mayo de 2019

Reencuentro


"Reencuentre usted el espíritu de los pueblos."
Para mí que es algo así lo que entiende el progreso como recuperación del mundo rural.

viernes, 8 de marzo de 2019

El grupo contra el ciudadano



Gregorio Luri advierte en su último libro sobre el peligro de la promoción de las políticas identitarias contra el ciudadano (sustitutas, por cierto, de una clase obrera que ya no existe y a las que se ha agarrado la izquierda contemporánea para no quedarse vacía de discurso):

"No es descartable que el fomento de las políticas identitarias implique en sus conclusiones lógicas una instauración de un nuevo tipo de sociedad estamental, porque tiende a desdibujar al ciudadano para dar paso a las diversas identidades grupales que se consideran heridas, es decir, a una sociedad terapéutica que nos clasificaría por patologías identitarias."

No es muy difícil adivinar dónde quedaremos los que no nos acomodemos en ninguna de esas patologías identitarias.


sábado, 23 de febrero de 2019

Derecho y conocimiento



“Precisamente a causa de su tendencia anti-ideológica, la teoría pura del derecho demuestra ser verdadera ciencia jurídica; pues la ciencia, en cuanto conocimiento, tiene como aspiración inmanente mostrar al descubierto el objeto que conoce. La ideología, por el contrario, encubre la realidad, desfigurándola con el propósito de conservarla y defenderla, o desenfocándola con la intención de destruirla y sustituirla por otra. Todas las ideologías tienen su raíz en la voluntad, y no en el conocimiento; responden a determinados intereses o, expresándolo con mayor corrección, responden a intereses que son muy diferentes al interés por la verdad (…) El conocimiento siempre destruye el velo que la voluntad extiende sobre las cosas.”

Hans Kelsen

miércoles, 13 de febrero de 2019

Democracia en la educación



Y nunca, nunca, olvidar esto:

“La exigencia de igualdad es noble y debe apoyarse plenamente, pero dentro de su propia esfera, que es la de la justicia social. No tiene ningún espacio fuera de ahí. La democracia es el único sistema político aceptable; pero concierne exclusivamente a la política, y no tiene ninguna aplicación en ningún otro campo. Cuando se aplica en cualquier otro sitio, significa la muerte, porque la verdad no es democrática, la inteligencia y el talento no son democráticos, ni lo es la belleza, ni el amor, ni la gracia de Dios. Una educación democrática de verdad es la que prepara a la gente intelectualmente para defender y promover la democracia dentro del mundo político; pero la educación, en su propio campo, debe ser implacablemente aristocrática e intelectual, debe estar enfocada sin el menor pudor hacia la excelencia”.

(Simon Leys. "Una idea de Universidad", de Breviario de saberes inútiles.)

viernes, 12 de octubre de 2018

Más sobre América e Hispanidad



Domingo de Soto, filósofo-teólogo y científico (fue el primero en establecer que la caída libre de un cuerpo presenta una aceleración constante; idea que aprovecharon muy bien Galileo y Newton) subrayó con acierto que lo que se debatía en la célebre controversia de Valladolid (1550-51) era cómo debían quedar aquellas gentes sujetas a la autoridad del emperador “sin lesión ninguna de su real conciencia”. O sea, cómo debe desarrollarse el Imperio allí con su justicia sin que los indígenas pierdan sus derechos naturales de seres humanos.
El filósofo y jurista Ginés de Sepúlveda defendió, frente a un necesario pero sensacionalista las Casas, la soberanía civil de los españoles, diciendo que “(…) no hay que obligarlos [a los indígenas] a ser cristianos por la fuerza, pues si así se hiciera, sería nulo según el derecho natural y las leyes cristianas, sino que hay que llevarlos a observar las leyes de la naturaleza que obligan a todos los pueblos, y que los mismos indios violaban de muchas formas y vergonzosamente” (se refiere a antropofagia, torturas, sacrificios propiciatorios de hombres mujeres y niños, esclavismo extremo…).
Todo esto se debatió en España con frecuencia a pesar de que existían y se hacían por cumplir (con todas sus dificultades, procesos y condenas) las Leyes de Burgos del 27 de diciembre de 1512 y 28 de julio de 1513 en las que se reconocía a los indios como “hombres libres”.  
Con todos sus problemas y abusos particulares (recordemos que ya a Colón le encadenaron y metieron en la cárcel las leyes españolas precisamente por abusar del cargo contra los indios) la legitimación de la conquista de América fue la idea ortogramática de imperio generador en marcha, en el sentido en que su norma rectora fue buscar la acción benefactora de las sociedades que iba dominando (no olvidemos las instituciones civiles, más que religiosas, que se desarrollaron allí: fundación de impresionantes y bellísimas ciudades, escuelas, universidades, academias, virreinatos, audiencias, etc. ¿Qué instituciones dejaron los holandeses o los ingleses durante sus expansiones coloniales?) La marcha y el sentido de regeneración del proyecto colonial español con su funcionamiento político y legal permitió, precisamente, el proceso de emancipación y creación de las diferentes naciones americanas, no sin conflicto, puesto que una gran parte de las poblaciones indígenas (muy mezcladas con los blancos de España) no aceptaron de buen grado la separación de sus países y sociedades de la España originaria, y digo originaria porque toda América era España, ya que cuando la semilla de las emancipaciones la Constitución española (1812) (vuelvo a recordar la entrada de La Constitución de Cádiz) reconocía como ciudadanos iguales a los de aquí y a los de allí y hablaba de Las Españas. Todos, por tanto, eran ciudadanos españoles con iguales derechos. ¿Qué otro imperio contemporáneo se mezcló con los indígenas y les otorgó ese grado de desarrollo? Ninguno. La depredación salvaje de otros imperios estaba a la orden del día.
Hasta el más célebre científico-naturalista europeo de los ss. XVIII-XIX, el alemán Alexander von Humbolt (tan célebre naturalista como obscuro conspirador amigo de Simón Bolívar) tuvo que reconocer el grado de desarrollo académico-técnico de las sociedades que habían sido ‘colonizadas’ (inadecuada palabra) y el cuidado y la atención que el monarca de ese momento, Carlos IV (un rey no especialmente cuidadoso), ponía en sus tierras americanas. Prueba de ello eran las inversiones económicas en el estudio de la naturaleza, superiores a las de ningún otro gobierno europeo, tal y como demostró el mismo Humbolt. En este sentido, un detalle curioso que pocos saben: El primer tren español no fue el de Barcelona-Mataró -como ¡aún! se enseña en algunas escuelas e institutos-, sino que fue, once años antes, el que enlazaba La Habana con Güines, en la isla de Cuba. 

martes, 18 de septiembre de 2018

Aquellas aceras libres



¿Recuerdan cuando se podía pasear por las aceras?
Muchas grandes ciudades han perdido la oportunidad de hacerse más agradables y nobles tomando medidas contra las máquinas agresivas, o sea, buscando más espacios para ellas o restringiendo su circulación (entiéndase: coches, motos, bicicletas y la nueva plaga de los patinetes) y defendiendo al ciudadano de verdad, que es el que camina por la ciudad, el paseante.
Barcelona es el estúpido paradigma de ciudad que con la pretensión de mejorar (ser más “ecológica y sostenible” sic) se está convirtiendo en una porquería a pesar de la recuperación de escaparate de algunas zonas peatonales. Sus aceras son hoy lo más sucio imaginable entre marcas de neumáticos y grasa de motos. Da igual el barrio; pobre, modesto o rico. Es, claro, el efecto de la ignorancia sumada a la inacción propia del populismo político que nos corroe. 
Hoy, pasear por una acera barcelonesa es una aventura peligrosa e insalubre.
Que el diablo se os lleve, miserables munícipes.

sábado, 5 de mayo de 2018

Tranquilidad



Estoy casi orgulloso de no haber sido un joven idealista ni revolucionario. Estoy casi orgulloso de haberme maltratado sólo a mí, discretamente, y de no haber hecho daño a nadie en nombre de alguna asquerosa idea.
Tal y como están las cosas, eso quiere decir que igual fui un joven perezoso pero también, perdónenme, un perezoso con algo (algo) de digna inteligencia.

miércoles, 25 de abril de 2018

El abc del materialismo. Gustavo Bueno (XII).



El materialismo filosófico considera que el cuerpo no es de nadie excepto de unos supuestos amos si los hubiere, como en la lógica material antigua propietarios-esclavos en la que se compraba con dinero la mercancía humana. Pero no es nuestro el cuerpo. 
El cuerpo no puede ser de uno. Eso es suponer que somos un espíritu extrasomático que tiene un poder sobre ‘eso’ llamado cuerpo, que está más allá.
Nuestro cuerpo no es nuestro porque nosotros somos el cuerpo. Yo soy mi cuerpo. Cada uno es su cuerpo. Y lo que es no se puede poseer a sí mismo. 

jueves, 19 de abril de 2018

El rechazo



En la época de la información al alcance de la mano más que nunca... en el tiempo en el que si no se sabe es porque no se quiere saber. Hoy. Es hoy, paradójicamente, cuando se imponen más las opiniones, los prejuicios y la ideología interesada.
Parece un repliegue ante la inabarcable posibilidad de conocimiento. El miedo ante el conocimiento abierto. El miedo ante lo infinito.
La información es un monstruo que puede devorar si no hay pensamiento crítico. La defensa ante el monstruo es la consigna personal, grupal, política, nacional, de género, etc.
El regalo del conocimiento está recibiendo oleadas de rechazo. No puede ser que no gane el conocimiento. Pero, de momento, lo parece.

sábado, 17 de marzo de 2018

La primera estafa política


Hasta que el populismo del pueblo (digámoslo así) no entienda que no puede ser nada, absolutamente nada, antes que la ley no habrá nada que hacer. Porque se debe saber que es imposible su existencia previa. Toda política que manosee esto es una estafa. 
La idea de pueblo soberano nace de la ley y es una representación legal.
No puede haber pueblo por delante del pacto social. Lo contrario es barbarie (excepto, claro, la idea  antiideológica de pueblo de García Calvo, el pueblo es lo que no se sabe).
Todo político o lo que sea que fundamente su discurso en esa idea -y vamos bien servidos- es un farsante con visos totalitarios.
Esto habrá que repetirlo una y otra vez.

lunes, 19 de febrero de 2018

A'f'isos para el derrumbe



Ahora me doy cuenta de que la futura llegada de la Logse y demás desastrosas reformas educativas se fue anunciando, aun inconscientemente, con actuaciones puntuales que yo viví en su momento ya desde muy jovencito; por ejemplo, cuando en los dictados algunos profesores empezaban a pronunciar las uves ‘v’ como efes ‘f’. Esa cursi extravagancia fonética que sonaba así: ‘feo a la faca que fiene por la fía’ (‘veo a la vaca que viene por la vía’).

Al parecer lo pusieron de moda en su tiempo los krausistas, que, con toda su buena intención, fueron los primeros en rebajar las exigencias de la enseñanza con inventos encaminados a hacer felices a los estudiantes. Y luego…