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Mostrando entradas con la etiqueta Evangelio. Mostrar todas las entradas
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viernes, 10 de abril de 2020

Siempre hay un Viernes Santo más dulce que ese beso

"Amada, en esta noche tú te has crucificado 
sobre los dos maderos curvados de mi beso;
y tu pena me ha dicho que Jesús ha llorado,
y que hay un viernes santo más dulce que ese beso.

En esta noche clara que tanto me has mirado,
la Muerte ha estado alegre y ha cantado en su hueso.
En esta noche de setiembre se ha oficiado
mi segunda caída y el más humano beso.

Amada, moriremos los dos juntos, muy juntos;
se irá secando a pausas nuestra excelsa amargura;
y habrán tocado a sombra nuestros labios difuntos.

Y ya no habrá reproches en tus ojos benditos;
ni volveré a ofenderte. Y en una sepultura
los dos nos dormiremos, como dos hermanitos."

(César Vallejo, "El poeta a su amada." De Los heraldos negros.)



(Mysteries of Love. Angelo Badalamenti & David Lynch. Canta Julee Cruise)

miércoles, 17 de julio de 2019

El verdadero misterio del Apolo XI



Con lo que le gustan los misterios a la prensa y lo poco que se ha hablado del verdadero misterio del viaje norteamericano a la luna de hace 50 años.
Edwin Aldrin, el segundo hombre en poner pie en la luna celebró el misterio de la eucaristía con una hostia consagrada y un vino antes de salir del módulo para darse un paseo. Él mismo cuenta:

“Abrí la caja con el pan y el vino. Derramé el vino en la copa que nuestra iglesia me había dado. En la gravedad de la luna, una sexta parte de la terrestre, el vino corrió lentamente y con gracia llenó la copa. Entonces leí la escritura…”

Cuando dice “nuestra iglesia”, se refiere a la Presbiteriana de Webster (Texas), cuyo pastor dio vía libre a las intenciones del astronauta antes de la partida. En cuanto a “la escritura” se refiere al Evangelio de Juan 15, 5, que dice:

Yo soy la vid y vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, porque sin mí no podéis hacer nada.”

Y Aldrin manifestó:

“El primer líquido derramado en la luna y el primer alimento fueron los elementos de la eucaristía. (…) Agradecí a la inteligencia y al espíritu que había traído a dos jóvenes pilotos al suelo de la luna.”

En fin, si esto no es milenarismo a lo grande dentro de un hito científico-tecnológico y si este héroe viajero no es una suerte de sacerdote de la era del espacio que venga Dios y lo vea.
La transustanciación en la luna como acto de agradecimiento. La mente tecnológica se funde con la de la fe evangélica. La fe del carbonero de los evangelistas (presbiterianos).

Después, muchos otros astronautas han llevado la representación de la Víctima (la hostia) al espacio para conmemorar su sacrificio. 

¿No sabían la historia?

domingo, 23 de diciembre de 2018

Navidad



La poderosa ingenuidad de los primitivos y la sólida armonía de sus formas.

[Del maestro Bertram. Tabla del Retablo de Grabow (también de Hamburgo o de San Pedro, s. XIV)]

miércoles, 28 de marzo de 2018

Última Cena. Crucifixión.

"Y les dijo: Con deseo deseé comer esta Pascua con vosotros antes de padecer."
(Lucas 22, 15)

El pintor sienés El Sassetta distribuyó con perfección espacial y geométrica esta Última Cena perteneciente a su retablo de La Eucaristía, una de sus obras conocidas más antiguas (principios del s. XV):



"Y llegada la hora sexta se produjeron tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora nona."
(Marcos 15, 33)

Georges Rouault dedicó una atención obsesiva a la figura de Cristo durante los años 20 y 30 del s. XX. La búsqueda en la antigüedad medieval de una auténtica expresión artística del dolor cristiano:





domingo, 24 de diciembre de 2017

Feliz Nochebuena

Una de las potentes y bellísimas joyas polifónicas del demasiado olvidado Francisco de Peñalosa. El himno eucarístico Ave verum corpus... para celebrar, un año más, el nacimiento de Cristo y el inicio de la Navidad:



Nacimiento del Libro de Horas de María de Borgoña (s. XV). La delicadeza y buen gusto de los últimos ilustradores góticos:


domingo, 10 de diciembre de 2017

Pedro, en este segundo domingo de Adviento.



Una de las dos lecturas evangélicas del día de hoy, segundo domingo de Adviento, remite a la segunda carta del apóstol San Pedro, en la que a pesar de constatar la iniquidad del mundo el antiguo pescador pide a los hombres que se mantengan íntegros a la espera de la venida definitiva del hijo de Dios.
En el original se leen dos adjetivos: “áspiloi” y “ámómetoi”, o sea, ´sin mácula` e ‘irreprochables’. Aspiraciones estoicas que en su interpretación más alta significarían incorruptible y noble para con los demás y para con uno mismo. Poder mirar a los demás limpiamente a los ojos y poder mirarse uno mismo al espejo. Qué valor.

¿Quién soportaría una segunda venida con la cabeza bien alta?
El Greco pinta a Pedro sobre una roca (él mismo) junto al mar, frágil e inquieto bajo un cielo tempestuoso.

viernes, 19 de mayo de 2017

Carpinterías



Cada vez que me topo con la puerta de una carpintería -cosa excepcional- siento una espontánea necesidad de reverencia. Me detengo... y miro, y huelo. Esa delicadeza en el trabajo; esa severa entrega. Los aromas nobles. Es algo sumamente agradable y placentero. Luego soy consciente de que ahí tiene lugar una fusión mirífica entre lo sensual y lo místico. El humilde José y el humilde Jesús, padre e hijo, estaban tal cual, hace dos mil años, que esos hombres anacrónicos que veo ahora.
Qué extraordinariamente materialista es el relato cristiano.  

lunes, 2 de enero de 2017

... van tres Reyes a adorar

Estamos en semana de Reyes Magos.
Los Mágoi (o astrólogos orientales poseedores de una sabiduría secreta) deberían ser interpretados como hombres sabios trasmutados en reyes, puesto que la Biblia no admitía nada prístino que se emparentara con las magias ocultas, y la elevación de esos ‘astrólogos’ a la dignidad real se remonta a una cita de Isaías del Antiguo Testamento (Isaías 60, 3):

“Marcharán las naciones hacia tu luz, y los reyes al resplandor de tu alborada.”

Luego, tres versículos más allá, leemos:

“(…) llevarán incienso y oro, y cantarán alabanzas a Yahvé.”

Del evangelista Mateo se dedujo que eran tres reyes por el número de regalos: añadió la mirra al incienso y oro de Isaías. La tradición quiso ver en los regalos los símbolos de la monarquía (oro), la divinidad (incienso) y la pasión y muerte (mirra) de Jesucristo. Beda el Venerable consideró a los reyes  como representantes de Europa, Asia y África. Eso los reafirmó.

En cuanto a la estrella, ha corrido un montón de literatura astrológica sobre conjunciones de estrellas y apariciones de cometas con sus correspondientes representaciones y simbologías. Si nos acogemos a la Biblia topamos con el ‘desviado’ (por, en principio, enemigo) adivino oracular -más que profeta- mesopotámico Balaam, de la época de Moisés, que habla en el Libro de los Números de una estrella que saldrá de la raza judía, y de un cetro que aniquilará a los enemigos de Israel:

“Lo veo, aunque no para ahora, lo diviso, pero no de cerca; de Jacob avanza una estrella, un cetro surge de Israel.”

Y posteriormente, la interpretación popular de ese versículo de Números habla de forma directa de los conceptos de rey y de mesías refiriéndose a una personificación de la estrella.
Entre muchos judíos del s. II d. C. fue el rebelde contra Roma Simeón ben Kosiba el líder liberador -supuesto- que mereció el apelativo de Bar Kokhba, o sea, ‘Hijo de la Estrella’.
El final (22: 16) del libro de la Revelación o Apocalipsis evangélico nos dice que Jesús se proclama “aster ó lamprós ó proinós”: “Estrella resplandeciente de la mañana.”

Bien, y vamos a dejar uno de los villancicos polifónicos más refinados que se hayan escrito sobre la adoración de los reyes. Obra en música –a cinco voces imitativas trenzándose unas con otras en un tapiz magistral- y letra (preciosa) del gran Francisco Guerrero: “A un niño llorando al hielo…”

(¿Quién es el necio que quiere sustituir la rica tradición de los reyes por la del chusco papá Noel?)


jueves, 8 de diciembre de 2016

¡Feministas, regocijaos!




Hoy es el gran día de La Mujer.
En la primera lectura de hoy la Mujer reconoce haber desafiado al Creador. Era ‘Eva’, o sea, la que da la vida o la madre de todos los que viven.
En algunas interpretaciones Eva prefigura a la humilde María, protagonista de la tercera lectura de hoy, Lucas (1: 26, 38):
Para ella fue enviado por Dios el ángel Gabriel: “apestalé ó aggelos Gabriel apo tou Zeou”… ella, que era una jovencísima virgen ya comprometida: “pros parzénon emnesteuménen andri”… a la que el ángel le anuncia la concepción de Dios: “sullémpse én gastrí kaí téxe yión  kaí kaléseis tó ónoma aútón Iesoun”.
Qué fabulosa historia. Qué convencido materialismo. La niña que iba a concebir a Dios. El Dios único e innombrable de los judíos hecho ahora hombre al ser parido de carne y hueso por una discretísima muchacha, futura esposa de un carpintero.


Eva es la gran madre original y problemática. María es la gran madre acogedora y dadora. Son las dos caras de la misma mujer. De la mujer. ¡Feministas, regocijaos en este gran día! ¡El gran día de la mujer universal!

miércoles, 23 de marzo de 2016

La Pasión (Según San Juan - J. S. Bach. Gerard David.)

La Pasión según San Juan de J. S. Bach, obra demasiado olvidada dentro de su producción, traza un arco musical sombrío desde el tumulto coral de su inicio hasta los conmovedores episodios finales, como este “Es ist vollbracht” (Todo está cumplido). Es una de las páginas más dolientes de la música de Bach. Viola y voz contralto se trenzan en la expresión de la vida y la muerte. Es la hora postrera. Un interludio agitado en Re mayor (contra el grave Sol menor) antes del final expresa el combate. Un último aliento: “Y finaliza la lucha.” Nunca el Gran Cantor mostró tan explícitamente la herida. San Juan era el poeta elevado del Evangelio. Bach lo arrebató en música para humanizarlo. Pero es un Bach que no gusta. Severo, desornamentado, seco.

Iesous eípen: tetélestai.
Iesus acetum, dixit: Consummatum est.”
“Jesús dijo: Consumado está.”



“Increíble es que Cristo haya muerto y resucitado de entre los muertos; increíble es que el mundo entero haya creído ese increíble… Más increíble de todo es que un pequeño puñado de hombres rudos, débiles, iletrados, hayan persuadido al mundo entero, incluso a los sabios y filósofos. El primer Increíble no lo quieren creer; el segundo no tienen más remedio que verlo, de donde no queda más solución que admitir el tercero.” …
Esto escribía San Agustín en uno de sus paradójicos y felices razonamientos. Lo dijo en el s. IV. Sirve ahora lo mismo.