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sábado, 16 de enero de 2016

"¿Quieres aventarte un jale?"

Los mexicanos siguen manteniendo viva la larga tradición del romance criminal con los narcocorridos, cuyo origen se remonta a los corridos tequileros fronterizos de cuando la Ley Seca norteamericana.
Los narcocorridistas cantan bien y escriben buenas letras. Cuidan la propaganda y les sale el producto. A partir de los años -30 ya se hablaba de drogas en las canciones, y se criticaba el crimen, pero a partir de los -80 la cosa fue cambiando. Los jóvenes siguen estas canciones por cientos de miles; la sentimentalidad y el glamour del mal se va renovando y por eso a muchos críos no les cuesta nada “aventarse un jale” y a partir de ahí seguir a la “plebada que mantiene el tiro arriba”. Tremendo. Qué guerra más difícil para la legalidad. Y para la educación. Y en realidad, todo el mundo sabe que hasta que no se despenalicen las drogas a nivel general la guerra seguirá con toda su brutal insistencia. Lo curioso es que no pocos narcocorridistas mueren asesinados también de la peor manera. En ese mundo nadie está a salvo. Seguramente por eso los grupos más conocidos residen en California, desde donde se va renovando el género.
¿Cómo vivirán esta moda musical las víctimas de los criminales?...

Éste es uno de los más pinches narcocorridos versión heroica (yo diría del nuevo Movimiento alterado) que conozco:


miércoles, 13 de enero de 2016

El mar de Russian Ark

Las coplas de Jorge Manrique en este precioso final de Russian Ark. Pero que no nos cause temor ese gélido mar final en tinieblas. Nada de melancolía. Nada de pesimismo… como mucho, como decía Chesterton, el de una dulce tarde de domingo. Porque estamos destinados a navegar por siempre. A vivir para siempre.

Otra vez Sokurov, sí.


jueves, 7 de enero de 2016

Gómezdaviliana (XXVIII)



¿Sabré ser paciente y librarme algún día de la comodidad de las ideas?…

"La inteligencia no tiene peor enemigo que la impaciencia, que imprudentemente libera el automatismo lógico de la idea."

miércoles, 30 de diciembre de 2015

Surusoitto, Op 111b. Sibelius.

Despidamos el año que muere con una música fúnebre excepcional: Surusoitto para órgano, Op. 111b, de Sibelius. Su última composición instrumental. Es un breve pero intenso testimonio de lo que podía haber sido, en extenso, la octava sinfonía, obra en la que trabajaba atormentadamente, pero que acabó destruyendo.
Esta música funeral compendia la mente musical de su autor: armonías ásperas, elementales, que se van desarrollando y se acaban por fundir en compactas sonoridades plenas de austera belleza contemplativa.
Aquí, la franca marcha inicial se difumina en un complejo cromatismo algo decadente, muy del gusto del órgano de la época (años 30), pero en seguida aparece un profundo acorde de tónica (mi menor) que irá apuntalando la pieza, especialmente a partir del minuto 2,38, en que se convierte ya en una lenta sonoridad telúrica combinada con su mediante (sol) mientras por encima empieza a sonar una sincopada melodía gregoriana. La transfiguración es fascinante, poderosa; prístina como el aire helado de Finlandia. Luego, hay una recapitulación con nuevas y sutiles introspecciones cromáticas y cambios de matiz hasta acabar con una larga playa sonora de acordes graves mi-sol-mi. Me parece una de las partituras organísticas más sencillas, hermosas y con sentido de su tiempo. Su sonido, de principio a fin, desprende sinceridad, necesidad. Cosa muy rara en el ornamentado y ampuloso órgano del s. XX.

Feliz año nuevo. Con Sibelius.


martes, 29 de diciembre de 2015

Con el proletariado: contra el proletariado.



Gombrowicz, con su habitual gracia y sarcástica ligereza, deja meridianamente claro en una de sus entrevistas con Dominique de Roux cómo se puede sentir uno de extrema izquierda y estar por ello necesariamente a favor del capitalismo. De paso, indirectamente abre la reflexión sobre si a cierto izquierdismo populista actual le interesa realmente acabar con las clases pauperizadas o más bien las necesita para mantener sus privilegios:

“(…) ¡O, sí!, estoy con el proletariado, o más bien estoy contra él, puesto que quiero que desaparezca de la faz de la tierra. Sólo que… desaparece más deprisa en los países capitalistas de Occidente. En otros sitios las masas obreras hormiguean como hormigueaban, y no parece que puedan mejorar en un futuro próximo. Me resulta difícil adentrarme en discusiones económicas complicadas, para las que no estoy preparado. Lo que quiero es que se ponga fin a la vergüenza denominada proletariado. Por consiguiente, estoy de parte del sistema que lo hace mejor. Me hallo ligado a los comunistas por un objetivo común, sólo estoy en desacuerdo con ellos respecto de la elección de los métodos. Por eso me defino como de extrema izquierda. Y si llamamos comunista a aquel que desea abolir la explotación de clase, entonces el más temible conservador puede ser considerado un comunista si cree honestamente que una prudente política conservadora sirve mejor a ese fin que las revoluciones ruinosas y crueles.

Esto en cuanto a demostrar la relatividad de la noción de izquierda. (…)”

jueves, 24 de diciembre de 2015

Navidad


                            Detalle del Frontal de Avià (Barcelona, actualmente en el MNAC)



Jauchzet ihr Himmel, erfreue dich Erde  GWV 1105/53.

Cantata para el Día de Navidad de Christoph Graupner (1683-1760), uno de los más prolíficos y originales compositores en este género: